lunes, diciembre 08, 2008

víctor gayol

Ah! la vida! ah!! las redes!!!
Acabo de tener una experiencia de esas que únicamente se dan gracias a la red. En este caso la red del facebook, que nos pone cara a cara con amistades reencontradas, con vigencia y, por supuesto, nos permite conocer nuevas. Hoy, pues, conocí a Victor Gayol, historiador del Colegio de Michoacán, galán de galanes (lo se por la cantidad de admiradoras en su perfil. No es para menos, la verdad.

Vino a Morelia a dar una charla y nos vimos para comer (las Mercedes, of course). Después de eso lo invité a ver Se Busca Corazón. Tenía un plan malévolo.

Fotógrafo también, quería hacerle un regalo.


y las manos de Alejandro Aura, en el universo temporal de burbujas, ahora son parte de su colección

me preguntó si las manos y las fotos tenían una relación más allá de lo formal-estético. Y si, hay investigación atrás. La poética.
para redondear el regalo, este es el sueño de Aura y sus manos:

LAS CASAS TERRESTRES

1

Amplio
como el más amplio amor
es el espacio
donde las montañas
dan de sí su cuerpo elaborado;
sobre uno de estos senos de la tierra
pone su mano el sol
y se levanta.

2

Al vapor de la mañana
hundí mis ojos,
toqué árboles, arcilla,
toqué el color con ellos,
toqué las pieles de las frutas,
las lenguas ásperas toqué
de los ganados
usando de dulce la verdura
y en la humedad mis ojos se perdieron
con la dicha.

3

Detén tu espesa y húmeda maraña,
viento;
párala un poco
mientras pasan mis ojos
a peinar la cabellera tenue de la luz.

4

Ay la rosa
fragante de
mi corazón
despedazada
por el amor
de la
ciudad,
amortajada
en humo,
desodorizada,
ay la rosa.

5

Ponme una mano
en los ojos
para
ya no estarme viendo,
porque si sigo
me voy a estrangular
de rabia
que me tengo.

6

En la inmensa forma
de la noche
aparece la luna
para hacer constar
que el universo
es harto palpable,
como el cuerpo.

7

Por supuesto que no creo
en la reencarnación.

Pero me gustaría saber
si naceré de nuevo.

Sólo por decidir qué cosas
puedo dejar para después.
8

El mal,
una naranja oscura;
el bien,
una clara naranja.
Amor mío.
libérame.

9

La palabra
es lo menos,
es el cuchillo con que se corta
la sandía.

10

Mis ojos
como burbujas
se me deshacen
en las manos.

Tengo en la garganta
un nudo ciego.
Voy a echarme
a volar
dentro de poco tiempo.

11

No hay nada definitivo
aquí estoy puesto no más
como una verruga
en la espesa nariz del mundo
y no hablo
sino para hacer que el tiempo
se detenga
y no llegue nunca
la catástrofe final.

12

Con el dedo meñique
me rasco el corazón:
esta casa que hicimos,
estos muros cubiertos,
qué de color, qué de
violento gusto colgado
en las paredes.
Hasta los pisos
están llenos.
Este laberinto en el que
ya no nos perderemos
ni de chiste.
Mientras tú estás dormida
y sueñas que me voy,
yo sueño que me voy.

3 comentarios:

Victor Gayol dijo...

Muchas gracias, Elizabeth, por el hermoso día en Morelia, por la comida, por tu plan malévolo, por la foto, por las palabras, por el conocimiento.
Un beso.

Hector Chavero dijo...

me gustaria poder contactar a victor gayoy o poder entrar a su blogg, ojala me pueda contactar

Hector Chavero dijo...

espero pueda ponerse en contacto victor gayol conmigo o me deje entra a su blogg, tengo algo que decirle. saludos